Algunos de los más reputados consultores organizacionales que han estudiado el muy complejo fenómeno del liderazgo, conciben la esencia de este como una conquista ante todo de sí mismo. Por ejemplo, Warren Bennis, muy reconocido consultor, en su libro “On Becoming a Leader”, afirma: “De hecho el proceso de convertirse en líder es esencialmente el mismo que el de convertirse en un ser humano integral”. Si analizamos esta frase podemos encontrar entre otros algunos puntos interesantes.

Convertirse en un ser humano integral esta evidentemente al alcance de todo ser humano. Potencialmente lo podemos lograr todos. La pregunta es ¿cómo? Creo que un elemento fundamental está en el concepto “integral”. Para ser integral – o podemos hablar también de un concepto equivalente, “pleno” – probablemente tenemos que desarrollar al mismo tiempo y hasta el máximo nivel alcanzable (es decir, realizar el potencial), todas las facetas en que estamos constituidos. Esto es crucial aunque difícil de conseguir. Dado que es complejo, lo trataré por aparte más adelante, en otro blog relacionado. Baste por ahora citar como ejemplo una analogía de un consultor español, la de la silla de tres patas, que son sí mal no recuerdo lo emocional, lo racional y lo espiritual. Como cualquier silla de tres patas, si falla al menos una, la silla no se sostiene.

Otro análisis de la frase de Bennis, muy pertinente en el tema que trataré durante un tiempo, es que primero se es persona, se es UNO. Y luego se es LÍDER. Primero uno debe ser uno, para luego AFIRMARSE (que puede entenderse como EXPRESAR el SER), siendo de acá de donde surge el real liderazgo. Detrás de todo esto hay un concepto muy importante. Algunos pueden fácilmente controvertir esta idea, afirmando que el liderazgo esta muy determinado por unos rasgos de personalidad. Creo que esto se debe a una muy fuerte influencia cultural de la sociedad occidental. El culto a la personalidad, más concretamente a la extroversión. Recomiendo el libro “Quiet: The Power of Introverts in a World That Can’t Stop Talking”, de Susan Caín. Excelente defensa de la introversión. O también puedo citar acá al muy reconocido autor y consultor Jim Collins (algunos de sus libros clásicos, Built To Last, o From Good To Great), quien utiliza el concepto de Liderazgo de Nivel 5, para definir a este como una de las causas principales que explican la diferencia entre las empresas sobresalientes y las buenas pero no sobresalientes. Lo interesante acá es la descripción del Lider de Nivel 5: la antítesis del líder ‘showman’, centrado en sí mismo.

El concepto crucial en todo esto es el de Liderazgo de Sí Mismo. La lógica del proceso sería SER (en contraposición a tratar de ser lo que no se es), luego AFIRMARSE, y finalmente, LIDERARSE. Me gusta bastante el modelo de la firma consultora en desarrollo de liderazgo, el Center For Creative Leadership, que establece que primero debe uno liderarse bien a sí mismo, para luego poder liderar bien a otros, para finalmente liderar con éxito las organizaciones. Conceptualmente es muy lógico. Pero sorprende que en la realidad lo común es observar la poca frecuencia con que se ven líderes “saludables” en las empresas. Lo común es encontrar líderes que lo que son es buenos “jugadores de poker”, o mejor, astutos en el poco saludable juego del poder, quizá el más importante que se da en las empresas y en toda la sociedad, pero no por ello el más saludable en términos humanistas.

Termino esta muy larga introduccion, fuera de época por lo extensa (en un mundo donde pocos leen más de 140 caracteres, o donde prima la información audiovisual, que a veces debe ser light para que llame la atención). La termino planteando un tema central en la materia en la que me ocuparé por un tiempo: la esencia del liderazgo de sí mismo es la calidad de la relación de la persona consigo misma. A esta la llamo “la variable critica”. Por ejemplo, todo menos esto puede estar mal, pero si esto está bien, es difícil pero no catastrófico; y viceversa, si todo lo demás esta bien pero esto no, de nada va a a servir.

Digo entonces que la persona debe enfocarse fundamentalmente aquí. Entre otras, porque está bajo su control, siendo quizá lo único realmente bajo nuestro control. El bienestar (si se quiere, la felicidad, la satisfacción, etc) de la persona depende fundamentalmente de la calidad de la relación que tiene consigo misma. Este es el tema que analizaré en sucesivos blogs, en más detalle. Y lo haré porque siento el deber de legar, de buscar “dejar alguna huella”. En la siguiente entrega trataré el tema de la fuerza interior, que quizá es esquivo, quizá suene esotérico, pero que al final es tema de crucial importancia, ligado entre otras al muy interesante concepto de Resiliencia. La gran pregunta que me hago es “¿de dónde surge la fuerza interior?”…..trataré de aproximarme a una respuesta.