Para cerrar este ciclo en torno a la pregunta sobre cómo desplegar fuerza interior, me concentraré muy brevemente en la que llamó “circunstancia positiva” (ya no la adversidad). Y es cuando la persona persigue con ahínco la excelencia. Las fotos corresponden a dos deportistas nuestros, Nelson Cardona (alpinista; observen los pies !!) y Mariana Pajón. De ambos citó como en otros casos, un par de frases para caracterizarlos un poco.
NC: “No son las caídas lo que hace fracasar a un hombre, sino la incapacidad de levantarse y continuar”
MP: “El futuro depende de las personas que creen en la belleza de sus sueños”:
Vivimos en una sociedad (occidental) en la que hay fuerte presión hacia la búsqueda de la excelencia individual. Contrasto con una cultura oriental que creo hace más énfasis en la excelencia del grupo al que se pertenece. Más adelante en estos blogs trataré el tema de la búsqueda de la excelencia con más detalle. Por ahora baste con analizar un caso paradigmático: el de los campeones olímpicos. Que alcanzan unos niveles increíbles de excelencia deportiva. Pero lo logran con base en TODA UNA VIDA de sacrificio, persistencia, entrenamiento, y en particular, de un “elevar la barra” permanente. Nunca pueden dejar de subir la exigencia hacia sí mismos. O si no, no lo logran, y otro lo lograra por ellos. Es un poco la antítesis de estar en zona de confort.
Esta búsqueda permanente de ser mejor, de dar más, de nunca quedar satisfecho con lo alcanzado, exhibe un alto despliegue de fuerza interior. Al final de cuentas, por el mismo hecho de criarnos y vivir en una cultura que presiona hacia la excelencia, tenemos – todos, algunos en mayor grado que otros, pero todos….-, estándares de excelencia. Nos definen lo que esperamos de nosotros mismos. Pero, no todos buscamos sistemáticamente altísimos niveles de excelencia. El ‘campeón olímpico’, o por ejemplo, el que conquista el Everest, o cualquier caso parecido, se distingue por la insaciable búsqueda de ser mejor. De alcanzar, de lograr, de sobresalir.
Con base en este corto análisis, planteó un modelo simple, nada sofisticado:
a) La vida nos puede poner en frente la adversidad. Ante esta, se abren básicamente dos opciones: luchar (SER…), o no luchar. Si optamos por luchar, surgirá por definición la fuerza (interior). Si optamos por no luchar, “sucumbiremos”, nos rendiremos.
b) Pero también podemos desplegar mucha fuerza interior si optamos por elevar nuestros estándares de excelencia. Si así hacemos, desplegaremos la fuerza. Si no optamos por ello, nos mantendremos en zonas de confort y complacencia. Si bien no es criticable, no podemos esperar crecer mucho al tomar esta segunda opción.
Así que en últimas, todo gira en torno a tomar opciones. Opciones de vida. De qué va a depender qué opción tomemos? Probablemente de muchas variables, pero en el caso que nos ocupa, fundamentalmente del sentido que vengo dando a mi vida, de “justificadores de vida” como el amor, la familia, la espiritualidad (para quien cree en ella)….y también de una variable crucial: el concepto que tengamos de nosotros mismos, del cual deriva la que ya he mencionado como la “variable crítica”: la calidad de la relación con nosotros mismos.
En siguientes blogs me concentraré en analizar el cambio (la constante de la vida), la adaptabilidad y el concepto relacionado con esta, la resiliencia, las zonas de confort y el miedo como factores limitantes y las crisis como aquello que nos saca de las zonas de confort, que si se logran aprovechar nos llevan a crecer, o mejor, a alcanzar nuestra Mejor Versión..
Al final de todos estos blogs, más adelante, mi propuesta a quien tenga la enorme paciencia de leer todo esto, es integrar todos estos conceptos y análisis a la definición o redefinición de su Proyecto de Vida, basado en dar a esta (la vida, aquel don o milagro que tenemos hoy y no sabremos si mañana también) un sentido que nos permita vivir con disfrute, a pesar de que no siempre sea una aventura fácil.

