coca cola

Hace varios años vengo concibiendo la crianza como un proceso muy similar a la publicidad subliminal (PS). Para el análisis debo introducir este concepto (PS). Me basaré en lo que recuerdo de la época de la universidad (para cualquier precisión usar al “Tío Google”). Recuerdo que en los 50s un científico social experimentó con la PS, que se basa en algo así como que el ojo humano integra 21 imágenes por segundo en una sola. Entiendo que en esto se basa el cine. Esta integración en una sola imagen o en una imagen continua es lo que se utiliza en las películas de dibujos animados (que se basa en dibujos que van cambiando ligeramente de modo que si se proyectan rápido el ojo las percibe como que tuvieran movimiento). Lo que entiendo que el científico hizo fue interponer entre estas 21 imágenes una foto de una Coca Cola. El quid del asunto es que el ojo la percibe pero no se da cuenta que la percibe. El resultado del experimento como lo recuerdo era que la gente al finalizar la película salía a comprar una Coca Cola. Sin entender por que…tenían sed y ganas de la bebida. Sobra decir que se consideró un tema no ético utilizar este tipo de publicidad. Algo similar a la hoy tan usada y a veces sancionada publicidad engañosa.

Lo anterior porque creo que la crianza se parece enormemente a la PS. Mi suposición fundamental es que los padres ejercen muchas influencias, la mayoria de ellas actuando en forma inconsciente (como la PS). Y los hijos reciben también influencias ‘subliminales’. Podemos categorizar estas influencias, combinando dos criterios: son conscientes o no, y son constructivas o no. Tendríamos entonces:

  • Influencias conscientes constructivas: bienvenidas. Quizá provienen de la experiencia de los padres, sus aprendizajes al respecto de la crianza, etc.
  • Influencias conscientes no constructivas: Creería que estas son bastante pocas. Serían propias de ‘padres desalmados’.
  • Influencias no conscientes constructivas: Serían las provenientes por ejemplo de la propia crianza, de la claridad y consistencia en los valores, etc.
  • Influencias no conscientes no constructivas: Serían las propias de las experiencias negativas propias en la crianza. Se ven por ejemplo muy claras en los hijos de padres alcohólicos (que terminan también tomando), o de los hijos de padres maltratadores (ídem).

Creo que si el asunto es como la PS, lamentablemente el peso de las influencias conscientes es mucho menor, pues priman las influencias inconscientes (en el sentido de la PS). Sean constructivas o no. Es quizá lo que da fuerza al ejemplo.

El asunto está en que el padre a su vez ejerce las influencias en el mismo sentido que las recibió. El problema está en las imperceptibles (PS), que ejercerá sin ser consciente. Creo que lo que sucede en últimas es que la problemática de salud mental es originada fundamentalmente en la cultura y se transmite en cascada. Si el padre recibe influencias negativas de las que no es consciente las ejercerá del mismo modo, perpetuando la problemática entre generaciones.

El núcleo del asunto tiene que ver con cuando un mensaje es repetido sistemáticamente. Como cuando se deja caer una gota sobre una roca. No le hace nada. pero si se deja caer sistemáticamente una gota sobre la roca, la gota termina horadando la roca. Así opera la publicidad subliminal, para mi. Cala….digo que hasta la ‘médula’.

Pongo un ejemplo real mencionado atrás. Habiendo tratado padres que como niños fueron objeto de maltrato de uno de sus padres, sorprende como a pesar de haber hecho un propósito de nunca hacer con los hijos lo que hicieron con él, terminan haciéndolo, maltratando. Como si el mensaje recibido contuviera una justificación, una validación, al maltrato en la relación padres-hijos. A pesar de ser racional o conscientemente absurdo.

Otro ejemplo que de entrada reconozco como exagerado. Supongamos una mamá de unos 40 años sumamente preocupada por su figura, por su belleza física, por su cuerpo delgado y proporcionado. Que hace estrictas dietas y horas de ejercicio. Y supongamos que tiene una hija de 16. A la que un día le da por no comer….se vuelve anoréxica. Y la mamá se “aterra de por qué le pasó eso  a su hija”. Sin darse cuenta de que durante muchos de esos 16 años su hija recibió un mensaje del tipo “la gota en la roca”, que sería algo así como: “la figura lo es todo…si no eres esbelta no eres nadie”….y luego su hija desarrolla una enfermedad en la que “vea lo que vea en el espejo nunca lo que vea le gustará…nunca será suficientemente delgada”. Si bien es exagerado creo que muchas veces este es el mecanismo mediante el cual los padres reproducimos las inconsistencias que interiorizamos de la cultura en que vivimos.

Pongo otro ejemplo que utilizo mucho. Le digo a la persona que suponga que hacemos una apuesta que consiste en que le dejo escoger un bebé recién nacido que lo puede tomar de donde quiera. Le podría hacer los estudios que quisiera (genéticos, etc.). Pero una vez naciera me lo daría a criar. Y entonces la apuesta sería que a los 3 o 5 años he logrado criar un niño profundamente inseguro. Ahí aparece la pregunta que le hago a la persona: ¿Qué tengo que hacer para ganar la apuesta? Digo entonces que es fácil: solo tengo que darle repetitivamente, como la gota en la roca, un mensaje consistente. Que me ayude a definirlo como inseguro (lo que esencialmente quiere decir que duda de sí mismo). ¿Qué mensajes debo darle? Por ejemplo: “cuidado”…”yo te lo hago”…”si podrás?”…”pero es que tu solo no puedes”….etc., etc., etc. Estoy seguro que ganaría la apuesta. Y de adulto este niño será muy inseguro y no tendrá la menor idea de por que se convirtió en tal.

Los padres inevitablemente ejercemos múltiples influencias en los hijos. A diario. Y la mayoría la ejercemos sin ser conscientes. Por ello hay que analizar un poco la propia crianza, las influencias que pudieron marcarnos. Y buscar neutralizar las negativas no conscientes, que son las ‘peligrosas’. Similar a lo que un día expresé sobre las variables que influyen en una relación (internas y externas, que construyen o no): lo que hay que hacer es aumentar las influencias constructivas conscientes y detectar las que podemos ejercer sin plena consciencia, para neutralizar las negativas y acrecentar las positivas.

Termino este blog con un análisis. Cuando he trabajado a fondo con alguien he visto que para “sanarse” debe generar mucha comprensión hacia sí mismo, hacia su problemática. Pero indefectiblemente esto lo ‘obliga’ a ejercer la misma comprensión hacia sus padres, de donde vinieron las principales influencias. Si no, no sana….pero acá no termina todo. Esos padres a su vez fueron ‘víctimas’ de influencias que recibieron de sus propios padres y del contexto de crianza. Es por esta dinámica (la problemática “baja en cascada”) que termino diciendo que si se tratara de buscar culpables nunca se encontrarían. Habría ‘victimarios’ que a su vez fueron ‘víctimas’…en últimas y salvo cuando intervienen variables genéticas (ejemplo, neurobiológicas), la ‘culpa’ se rastrea a la sociedad y las contradicciones que la caracterizan. Porque entre otras el vivir en sociedad es bastante más complejo de lo que nos damos cuenta.