Teresa de Calcuta

Mientras retomo más formalmente mi blog con temas más entrelazados el uno con el otro, escribiré un poco de temas simples pero con significado. Entre ellos, la importancia de algunos verbos. Me encanta el valor que transmiten varios verbos, como por ejemplo: legar, dar, fluir, perdonar….además de otros a los que ya he hecho referencia antes (amar, aceptar, comprender, ser…).

Hoy escribiré un poco sobre perdonar. Muy del contexto actual nuestro, dados los avances en el proceso de paz. Mas no es por ello sino por explorar un poco en el sentido de este verbo que refleja para mi una enorme paradoja.

Digo lo anterior porque me llama mucho la atención que el que más gana con el perdón no es quien recibe el perdón, ni quien lo pide. En mi opinión el que más gana es el que perdona, el que lo otorga. ¿Por qué? Simplemente por al menos dos cosas:

  • El que perdona tiene que crecer para poder perdonar. Tiene probablemente que trascender un dolor, su sufrimiento. Solo si es más grande que estos puede volver a vivir tranquilo.
  • Al perdonar la persona hace una ‘limpieza’ de su sufrimiento, logra no guardar y acumular resentimiento, y se libera.

Pero no se crea que es fácil.

Dos comentarios adicionales:

  • ¿Perdonar implica olvidar? Difícil pregunta….en primera instancia creo que no. No creo que algo que haya producido mucho dolor pueda olvidarse. Creo que tal vez todo gira en torno a no dejar que el pasado (doloroso) afecte negativamente el presente. Pero creo que eso no es olvidar. Tal vez es más aceptar el pasado que olvidarlo.
  • Más complejo quizá que perdonar a otros es perdonarse a sí mismo. Imaginemos una persona como la que protagoniza Will Smith en Las Siete Almas…que va manejando y escribiendo mensajes de texto por celular y como consecuencia tiene un terrible accidente donde mueren sus seres queridos y él sobrevive. ¿Deberá cargar perpetuamente con la culpa? Creo que a pesar del dolor y de la rabia contra sí mismo por el descuido, una persona así necesitará lograr perdonarse, sea lo que sea que haya hecho, si quiere vivir en paz consigo mismo.

Termino con un ejemplo que siempre me ha parecido excelente. Se trata de lo que sucede al inicio de la obra monumental de Víctor Hugo, Los Miserables. Me refiero a la transformación de Jean Valjean:

” Tras cumplir la pena y salir del presidio Jean Valjean llega a un pueblo donde tiene que mostrar su pasaporte amarillo característico de los ex presidiarios en la comisaría. A consecuencia de ello todos los habitantes del pueblo lo desprecian, excepto el humilde obispo Myriel que le da cobijo, le ofrece comida y cama para dormir. En mitad de la noche se levanta y le roba unos cubiertos de plata, el único tesoro que poseía el obispo, puesto que todo lo que recibía lo destinaba para ayudar a los pobres. Al huir del pueblo lo detiene la policía con los cubiertos y lo llevan ante el obispo, quien, en un acto de bondad, lo salva, diciendo que él le había regalado aquellos objetos para que empezara una nueva vida, además le dice que se había olvidado llevarse los candelabros (también de plata) que igualmente le había regalado.

Sigue su camino y roba una moneda a Petit-Gervais, un chico que se ganaba la vida tocando música por los caminos. Este hecho posteriormente lo martiriza psicológicamente, debido a que se da cuenta que el ejemplo que recibió de parte del obispo estaba comenzando a operar un cambio en él.

Este episodio y la humildad y humanidad del obispo operan en Jean Valjean como un bálsamo que cura sus heridas y lo convierte en un hombre bueno y piadoso, cuyo objetivo es hacer el bien a los necesitados.”

Lo interesante de este ejemplo es el acto bondadoso del obispo, quien le perdona que lo haya golpeado y robado, y así ejerce una enorme transformación en Jean Valjean. Más importante que esta transformación es la generosidad del obispo, que con su reacción ante la ‘agresión’ conduce a que JVJ deje el estigma que lo ha marcado, la definición de sí mismo como hombre ‘malo’, delincuente…y con la redefinición que desencadena el obispo, pasa a convertirse en un hombre de bien. Eso logra el perdón en el que lo recibe.

Por eso digo que el verbo perdonar es un lindo verbo. Lleno de sentido….