

Hay temas que me gustan bastante, por su valor humano. En este blog me centraré un poco en la resiliencia del ser humano…digo que este viene en alto grado diseñado para luchar.
Hay un concepto muy interesante que conocí por primera vez leyendo a uno de los mejores expertos en liderazgo, Warren Bennis, un tipo estupendo. Con fuerte sentido humanista. Hace un análisis muy interesante en uno de sus libros clásicos (foto), citando a Abraham Zaleznick, profesor emérito de Harvard, quien decía que hay dos tipos de líderes: los ‘once born’ (nacidos una vez) y los ‘twice born’ (nacidos dos veces). Más o menos el análisis es que los primeros han sido moldeados por el ambiente (y digamos que ahí se quedan, y está bien). Y los segundos, se han terminado de hacer a si mismos. Sobre estos dice WB citando a AZ: “…cuando se hacen mayores se vuelven realmente independientes, basándose totalmente en sus propias creencias e ideas. Los líderes que son nacidos dos veces son dirigidos desde el interior (inner directed), se aseguran a sí mismos (self assured), y como resultado, son realmente carismáticos”.
Me vuelvo a encontrar más adelante de nuevo con este concepto, en un best seller sobre resiliencia (Broken Open: How difficult times can help us grow; de Elizabeth Lesser). Y descubro que el concepto se rastrea al gran filósofo estadounidense William James, quien dice que hay dos tipos de personas en el mundo: los Once Born, que no se salen de la zona de confort de las definiciones sociales de quienes deben ser, y los Twice Born, que “ponen atención cuando el alma asoma su cabeza sobre las nubes de una vida vivida a medias. Sea por opción o por calamidad, el Twice Born se adentra al bosque, se sale de la línea recta, comete errores, tiene pérdidas, y afronta aquello que tiene que cambiar en su interior para poder vivir una vida más genuina y radiante”.
En el libro de la otra foto, D. B. Feldman y L. D. Kravetz hacen un muy interesante análisis de las personas que no solo sobreviven grandes traumas o calamidades (sobrevivientes), sino que aún más, “no solo crecen sino que revolucionan sus vidas…estos supersobrevivientes se desvían radicalmente de sus líneas de vida previas, muchas veces transforman aquel ‘peor hecho’ que les sucedió, en el ‘mejor hecho’…”. La autora ha iniciado con un buen ejemplo, de una joven ejecutiva, muy exitosa pero que sufre un cáncer, a partir de lo cual termina haciendo algo que le genera pasión en la vida: tocar violín. Redefine por completo su vida.
¿A dónde voy con todo esto? Creo que todos tenemos, por ejemplo, algún pariente, amigo o conocido, que ha tenido que enfrentar el cáncer (utilizo este como un ejemplo de adversidad). La persona está bien, cree tener buena salud, y un día….aparece el “enemigo”. Y todo cambia. Y viene un muy difícil proceso interior. Hay que enfrentar este enemigo poderoso e implacable. Da mucho miedo. Rabia con el propio cuerpo (“Cómo me hace esto”). Creo que luego de mucha dificultad interna, la persona termina aceptando lo mejor que puede la enfermedad, y empieza la lucha.
Viene la extracción quirúrgica del órgano (en la mujer, por ejemplo, la mastectomía, con esos terribles efectos en su imagen corporal y su vanidad natural). O la quimioterapia. O la radioterapia. O todos al tiempo. El pelo se cae. El cuerpo sufre el efecto del “veneno destinado a salvarlo”. La persona pierde peso. Si trabaja debe entrar en períodos de incapacidad. El proyecto de vida se suspende, por motivos obvios. La persona, supongamos, ve sus hijos, a quienes adora, y sabe que es probable que no pueda acompañarlos más adelante en el sendero de la vida. O si es joven aún para tener sus padres vivos, los mira e intuye el profundo dolor que pueden llegar a sentir. Épocas muy turbulentas: la vida mostrándole su faceta más ruda.
Pero supongamos que la persona ‘pasa la prueba’. Después de las grandes turbulencias sale adelante. El pelo volvió a crecer. El cuerpo volvió a tener su energía y fuerza normal. Y la vida sigue.
¿Qué no habrá seguido igual? Creo que la persona. Creo que verá la vida con otros ojos. Probablemente la apreciará mucho más profundamente. Que optará por buscar una vida más sana. Relaciones con los otros más llenas de sentido. Más basadas en el amor y menos en la persecución egoísta de un éxito plagado de definiciones sociales.
Habrá nacido por segunda vez. Ejemplo excelente de lo que a veces la adversidad puede hacer por nosotros. No es que solo crezcamos gracias a ella. Pero tiene el efecto de ponernos en el punto de quiebre: o luchamos o sucumbimos. Acá es donde digo que afortunadamente el ser humano viene diseñado para luchar.